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Marco Bonilla

01/10/2022

En los últimos meses, el tema de las políticas públicas ha ocupado un lugar central en las discusiones sobre las acciones de los diferentes niveles de gobierno, debido a que en nuestro país la brecha entre ricos y pobres ha ido en aumento.

Estas políticas tienen como propósito mejorar la calidad de vida de los mexicanos que cuentan con escasos recursos, sobre todo para aumentar sus ingresos, de modo que cuenten con mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo.

Lo que más se ha discutido es su efectividad y si realmente están diseñadas para ayudar a quienes más lo necesitan. Es común que se implementen proyectos y programas con la finalidad mencionada, pero no se realiza un análisis previo de la población destinataria para planear las acciones más adecuadas, ni se lleva a cabo un constante monitoreo para saber si las personas realmente están recibiendo la ayuda.

Cuando las políticas sociales no están sujetas a un riguroso control del padrón de beneficiarios o no se verifica la entrega del apoyo a las personas inscritas, se puede correr el peligro de que individuos sin necesidad o, peor aún, funcionarios públicos se queden con el recurso.

En los gobiernos municipales, estas políticas deben ocupar un lugar central en su administración, ya que una de sus finalidades es atender, de una manera directa e inmediata, las necesidades de los habitantes de su demarcación territorial.

Cabe señalar que la situación suscitada por el COVID- 19 ha afectado gravemente a la economía y la salud de las personas en todo el mundo. Una de las consecuencias más atroces de esta pandemia es la reducción de los ingresos familiares, causada por el aumento del desempleo. Por este motivo, las políticas sociales impulsadas por los diferentes órdenes de gobierno, tienen que dirigirse a las necesidades más urgentes que han surgido con este terrible evento, como la crisis en la atención médica y la alimentaria.

En la ciudad de Chihuahua, el actual Gobierno Municipal, desde el primer año, ha puesto en marcha proyectos de política social, previo análisis y planeación de especialistas en la materia, que realmente ayudan a la población con más necesidad y aseguran que los beneficiarios reciban el apoyo.

De los programas que se pueden destacar son el Programa Alimentario Emergente y el Programa Alimentario para el Adulto Mayor, que buscan complementar la despensa de las familias con más necesidad en este aspecto, a través de la entrega de apoyos en especie; ya que se pueden generar problemas de desnutrición que vuelven más vulnerable la salud de las personas.

Otros dos aspectos fundamentales son la educación y la salud, que si bien pertenecen más a las competencias estatal y federal, esto no ha sido obstáculo para ayudar a los chihuahuenses en dichas cuestiones. En el tema de la educación se fueron aumentando los recursos destinados a becas académicas, de transporte y para personas con discapacidad, lo que ha permitido aumentar el patrón de personas beneficiadas.

Para la atención médica y el cuidado de la salud se han puesto en marcha dos clínicas, una en Riberas de Sacramento, la otra en ejido Ocampo. En ellas la consulta es tan solo de 10 pesos, y el servicio lo brindan médicos familiares y especialistas altamente capacitados. Un buen gobierno siempre debe tener en el centro la dignidad de las personas y contribuir a su bienestar, por lo que siempre será importante diseñar o continuar políticas que generen oportunidades para todos y mejoren la calidad de vida de toda la población.